El cine de terror es, por naturaleza, un campo fértil para la experimentación. Esta libertad creativa a menudo conduce a resultados sorprendentes, desde éxitos inesperados como Obsesión o Backrooms, hasta propuestas que generan un debate intenso. En esta última categoría se inscribe Hellboy: El hombre retorcido, estrenada en 2024, una cinta que ha polarizado a la crítica y a los fanáticos.

Esta producción marca el segundo reinicio cinematográfico del icónico personaje creado por Mike Mignola, un desafío considerable tras años de discusiones sobre su regreso a la gran pantalla. La historia del antihéroe demoníaco ha enfrentado múltiples obstáculos, desde las quejas del propio autor sobre adaptaciones previas, hasta una ferviente campaña en línea para que Guillermo del Toro completara su trilogía, sin olvidar el sonado fracaso de Hellboy (2019), dirigida por Neil Marshall.

Un reinicio entre dilemas y expectativas

La complejidad del universo de Mignola y la falta de un camino claro habían mantenido al personaje en un limbo cinematográfico. Por ello, la llegada casi sorpresiva de una nueva película generó una mezcla de desconcierto y, para muchos, eventual decepción. La propuesta se presenta como una fusión inusual de elementos camp, cine de terror guerrilla y fantasía oscura, lo que la convierte en una adaptación que ha sido difícil de clasificar y comprender plenamente desde su inicio.

A diferencia de las adaptaciones anteriores de Guillermo del Toro o Neil Marshall, que apostaban por la acción grandilocuente y presupuestos colosales, esta versión, bajo la dirección de Brian Taylor, opta por una escala mucho más contenida. El filme se sumerge por completo en el terror folclórico y la serie B, permitiendo que el personaje, interpretado en esta ocasión por Jack Kesy, explore facetas más allá del monstruo temperamental o gracioso.

El giro hacia el horror folclórico y juvenil

La película reimagina a Hellboy como un investigador de lo oculto, dotado de conocimientos privilegiados y una misión concreta, distanciándose de la imagen de una criatura monstruosa de buen corazón en busca de redención. Este cambio de enfoque se atribuye en parte al director Brian Taylor, conocido por su estilo hiperactivo en sagas como Crank. En esta producción, Taylor asume el reto de construir una atmósfera opresiva y rural, trabajando estrechamente con el propio Mike Mignola, quien coescribió el guion para asegurar la máxima fidelidad a las viñetas originales del cómic.

La trama se sitúa en la juventud de Hellboy, trasladándose a los años cincuenta. Un novato Hellboy viaja junto a Jo Song (Adeline Rudolph), una agente de la Agencia para la Investigación y Defensa Paranormal (BPRD). Ambos quedan varados en una remota y sombría región montañosa de los Apalaches. Allí, descubren una comunidad aislada que vive bajo el yugo de un aquelarre de brujas locales y, en particular, del misterioso hombre retorcido.

El hombre retorcido, una entidad fascinante, es un antiguo usurero del siglo XVIII que fue colgado por sus crímenes coloniales, pero regresó del infierno transformado en un demonio deforme que deambula recolectando almas. Este ingrediente folclórico es uno de los elementos más sorprendentes de la cinta, acercándola más al horror puro que a la fantasía tradicional, y dotándola de una mezcla peculiar entre lo absurdo y lo exagerado.

Promesa y tropiezos de la nueva visión

A pesar de sus elementos intrigantes, Hellboy: El hombre retorcido lucha por integrar todos sus componentes en una historia coherente. El filme presenta problemas para encontrar un tono y ritmo definidos. Aunque la premisa es curiosa y novedosa, las deficiencias en el guion y un apartado visual sencillo terminan por decepcionar, impidiendo que la película profundice adecuadamente en su propuesta.

El cambio de actor para el personaje principal también repercute en el resultado final. Jack Kesy ofrece una interpretación marcadamente contenida y física, alejándose del carisma cínico de Ron Perlman y la brutalidad explosiva de David Harbour. El reparto principal se completa con las actuaciones de Adeline Rudolph como la racional agente corporativa Jo, y Jefferson White como Tom Ferrell, un atormentado lugareño que busca redención tras pactar con fuerzas oscuras en su juventud, convirtiéndose en el nexo emocional de la investigación.

A pesar de las buenas intenciones y el esfuerzo por ofrecer una perspectiva fresca, Hellboy: El hombre retorcido acumula más puntos bajos que altos. Los fanáticos ya pueden formar su propia opinión, ya que la película se encuentra disponible en Movistar+, ofreciendo una experiencia cinematográfica que, sin duda, continuará generando debate.