Sorprende saber que algunos de los dispositivos más icónicos de Apple podrían llevar en su interior un componente inicialmente clasificado con alguna imperfección. Esta práctica, conocida internamente como “chip binning”, no es nueva; lleva más de una década siendo un pilar silencioso en la estrategia de la compañía de Cupertino. Aunque poco conocida por el público general, la llegada del MacBook Neo ha puesto el foco sobre este ingenioso método de aprovechamiento.
La técnica consiste en utilizar procesadores que, si bien no cumplen con los requisitos de rendimiento o eficiencia más exigentes para los productos estrella, son perfectamente funcionales para dispositivos de un nivel inferior. Esto permite a Apple maximizar su producción y reducir el desperdicio de componentes valiosos.
El arte de la optimización: ¿Qué es el chip binning?
La fabricación de procesadores es un proceso intrínsecamente complejo. Se parte de una oblea de silicio donde se graban cientos de unidades. En este proceso, no todas las creaciones resultan idénticas: algunas cumplen con todos los estándares de calidad y rendimiento, otras presentan mínimas imperfecciones que las descalifican para los productos más demandantes, y un pequeño porcentaje es directamente inviable y se desecha.
En lugar de tirar a la basura los chips con pequeñas fallas, Apple los clasifica. Los que poseen estas deficiencias menores se destinan a productos que no demandan el máximo rendimiento, logrando así una optimización de recursos notable. Esta clasificación es fundamental para su estrategia de costes y eficiencia.
El MacBook Neo es un ejemplo reciente y claro de esta práctica. Con un precio base de 699 euros, este equipo incorpora chips A18 Pro que no alcanzaron la perfección requerida para el iPhone 16 Pro y Pro Max. Muchos de estos procesadores contaban con 5 núcleos útiles en lugar de los 6 previstos inicialmente. Apple, lejos de desecharlos, los reservó para este nuevo ordenador, maximizando así la producción de chips.
Otro caso bien documentado es el del MacBook Air M1. Este portátil se ofrecía en dos configuraciones: una de $999 y otra de $1,249. La diferencia principal residía en el chip: la opción más económica montaba un procesador M1 de 7 núcleos, mientras que la versión más cara incluía uno de 8 núcleos.
Apple no encargó dos tipos de chips diferentes a TSMC; simplemente aprovechó los chips M1 que salían del proceso de fabricación con un núcleo inoperativo para la versión de entrada, tal como informó The Wall Street Journal. Esta estrategia permite rentabilizar componentes que de otro modo serían considerados desecho.
Más allá de los núcleos: eficiencia energética y otros usos
El “chip binning” no se limita únicamente a procesadores con núcleos faltantes o inoperativos. También se aplica a chips que, por su fabricación, consumen más energía de lo esperado o tienen otras características que los hacen menos ideales para ciertos dispositivos.
Aunque no son perfectos para dispositivos con batería, pueden ser la solución ideal para equipos conectados constantemente a la corriente. Un ejemplo histórico es el chip A4 del iPhone 4. Algunos de estos procesadores, que resultaron ser menos eficientes energéticamente, encontraron su lugar en el Apple TV, un dispositivo que siempre está enchufado a la corriente y donde el consumo no es una limitación crítica.
De manera similar, ciertos chips S7 diseñados originalmente para el Apple Watch fueron redirigidos para ser utilizados en el HomePod. Este altavoz inteligente no tiene restricciones de batería, por lo que un procesador con un consumo ligeramente superior o un rendimiento algo menor no representa un problema. Esta práctica demuestra la habilidad de Apple para encontrar el nicho adecuado para cada componente, optimizando su cadena de suministro y reduciendo el impacto ambiental.
En definitiva, si posees un producto de Apple que comparte chip con otro lanzamiento de gama superior, es muy probable que su procesador haya pasado por este proceso de clasificación y reutilización. Lejos de ser un inconveniente, esta técnica asegura que cada componente se utilice de la manera más eficiente posible, garantizando el rendimiento adecuado para cada dispositivo y contribuyendo a la sostenibilidad y la economía circular en la producción de Apple.