Las autoridades federales han detenido a un ingeniero de OpenAI, la empresa líder en inteligencia artificial, por presuntamente ocultar un sofisticado dispositivo de grabación dentro de una sala de conferencias de alta seguridad. El incidente ha provocado una investigación del FBI y ha puesto de manifiesto las vulnerabilidades en la seguridad de información estratégica dentro de las compañías tecnológicas más punteras.

Según los reportes, el aparato fue encontrado camuflado detrás de un televisor y parcialmente cubierto con papel higiénico. El empleado, identificado como Abdulrahman Alfozan, habría colocado la grabadora en un espacio vital para las discusiones sobre investigación, estrategia y nuevos productos de OpenAI.

El sofisticado dispositivo y su ubicación

La propia compañía reveló en su cuenta de X el descubrimiento de un “dispositivo de grabación sofisticado” dentro de sus oficinas. Tras el hallazgo, OpenAI informó de inmediato al FBI, lo que llevó al arresto del acusado y al inicio de una profunda investigación sobre los hechos. La empresa ha asegurado que, hasta el momento, no hay indicios de que Alfozan haya accedido o exfiltrado información sensible como pesos de modelos, código fuente o datos de clientes.

La revelación, inicialmente reportada por The San Francisco Standard, detalla que el dispositivo fue descubierto durante una revisión rutinaria del equipo de vigilancia el pasado 30 de septiembre. El aparato se encontraba conectado discretamente al puerto USB de un televisor, ubicado en una sala de reuniones ejecutiva de acceso restringido. OpenAI sospecha que Alfozan lo instaló el 28 de septiembre, dos días antes de su detección, intentando ocultarlo con papel higiénico para evitar ser descubierto.

Es crucial destacar que la sala donde se encontró la grabadora está reservada para abordar asuntos de extrema confidencialidad, incluyendo la investigación de modelos avanzados, el desarrollo de futuros productos y las delicadas relaciones con gobiernos. Según la denuncia, Alfozan no contaba con autorización para ingresar a esta sala ni para asistir a las reuniones que allí se llevaban a cabo, si bien las cámaras de seguridad lo captaron en las cercanías en varias ocasiones previas al descubrimiento.

El perfil del acusado y las pistas digitales

Abdulrahman Alfozan, un ingeniero de 35 años de nacionalidad saudí, había estado trabajando en OpenAI desde julio de 2023. Su perfil en LinkedIn indica que se desempeñaba como líder de ingeniería de la plataforma de agentes de IA, y antes de unirse a OpenAI, había trabajado en Meta como ingeniero de sistemas. Alfozan posee un máster en Ciencia de Datos por la Universidad de Berkeley y ha realizado prácticas en destacadas empresas tecnológicas como Microsoft, SAP y Akamai.

La acusación detalla que Alfozan utilizó una herramienta de productividad interna para consultar direcciones de edificios, ubicaciones de salas, aforos y calendarios, así como la localización de reuniones con directivos y socios externos. Además, entre el 24 y el 30 de septiembre, una cuenta asociada a su pareja realizó consultas a un chatbot sobre cómo construir una grabadora y operarla de forma remota. Estas preguntas continuaron el 27 y 28 de septiembre, cuando la misma cuenta solicitó información específica sobre el modelo del dispositivo de grabación que posteriormente apareció en las oficinas de OpenAI.

El historial de conversaciones también incluye peticiones sobre cómo construir una grabadora de audio de funcionamiento continuo y cómo cifrar la tarjeta SD de dichos dispositivos. La denuncia menciona que el 5 de octubre, Alfozan fue visto ingresando a la sala y mirando detrás del televisor. Ese mismo día, el acusado dejó una bolsa en otra estancia, donde se encontró su cartera, un documento de identidad y un segundo aparato de grabación, idéntico al primero.

La respuesta de OpenAI y las consecuencias legales

En su comunicado oficial, OpenAI reveló un detalle sorprendente: utilizaron sus propios modelos de IA para identificar el aparato y analizar imágenes forenses de su almacenamiento interno. La compañía describió el dispositivo como altamente sofisticado, dotado de un cifrado avanzado y un mecanismo de transferencia de datos diseñado específicamente para eludir los controles de seguridad. OpenAI afirma tener pruebas que sugieren que Alfozan tenía la intención de colocar más grabadoras.

Los fiscales federales han acusado a Abdulrahman Alfozan de usar o intentar usar un dispositivo para interceptar comunicaciones orales. Si es declarado culpable de estos cargos, el ex empleado de OpenAI podría enfrentar una pena de hasta cinco años de prisión y una multa de 250.000 dólares. Por el momento, no hay evidencia que establezca un motivo claro para sus acciones ni que sugiera que actuara en nombre de un gobierno extranjero, aunque el director del FBI ha recalcado que proteger la tecnología de IA estadounidense es una prioridad nacional.