Desde hace más de una década, los smartphones han incorporado sensores capaces de registrar nuestra actividad diaria, incluyendo el conteo de pasos. Esta funcionalidad, que se anticipó a la popularización de las pulseras de actividad y los relojes inteligentes, ha evolucionado con algoritmos cada vez más sofisticados. Hoy en día, muchas marcas ofrecen opciones nativas para monitorizar la actividad física. Sin embargo, un análisis reciente sugiere que la precisión de estos contadores de pasos en los teléfonos móviles podría ser significativamente menor de lo que los usuarios perciben.
La brecha de precisión entre móviles y wearables
Recientes pruebas comparativas han puesto de manifiesto una divergencia considerable entre los datos de conteo de pasos registrados por smartphones y los obtenidos mediante dispositivos de muñeca especializados. Un estudio exhaustivo, que incluyó la comparación con la nueva Google Fitbit Air, así como con relojes inteligentes como el Oppo Watch X3, Pixel Watch 4 y OnePlus Watch 3, reveló que los teléfonos consistentemente subestiman el número real de pasos. Mientras que los wearables mantuvieron cifras coherentes entre sí, los móviles mostraron una tendencia a la baja.
La discrepancia promedio se estima en un margen de error cercano al 20%. Esto significa que si un dispositivo de muñeca registra 1,500 pasos, un smartphone podría indicar solamente alrededor de 1,200 pasos. Esta diferencia no es trivial y se mantiene constante, independientemente del modelo o precio del teléfono; incluso dispositivos de alta gama, con un costo superior a los 1,400 euros, exhiben esta imprecisión.
¿Por qué tu teléfono falla al contar pasos?
La principal razón detrás de esta inexactitud radica en la naturaleza del uso del dispositivo. A diferencia de un reloj inteligente o una pulsera de actividad, que permanecen constantemente en la muñeca y en una posición relativamente fija, un smartphone rara vez se mantiene en el mismo lugar durante toda la jornada. A menudo, los usuarios llevan el teléfono en la mano, en diferentes bolsillos, o lo dejan sobre una superficie mientras caminan.
Esta variabilidad en la ubicación y el movimiento del dispositivo dificulta que los algoritmos, por avanzados que sean, interpreten con precisión cada oscilación como un paso. Los sensores internos son capaces de detectar el movimiento, pero la contextualización de ese movimiento es el desafío. La forma en que sujetamos o transportamos el teléfono introduce ruido y ambigüedad en los datos, llevando a que muchos movimientos que deberían contarse como pasos sean omitidos o malinterpretados.
Las implicaciones de un conteo erróneo
Aunque un error del 20% pueda parecer menor, sus implicaciones son relevantes, especialmente para quienes dependen de estos datos para monitorizar su salud o metas de fitness. Por ejemplo, el conteo de calorías quemadas durante la actividad física se basa directamente en el número de pasos registrados. Si una persona realmente da 100,000 pasos a la semana, que podrían equivaler a un consumo de aproximadamente 5,000 kcal solo por caminar, su móvil podría indicarle una cifra cercana a las 4,000 kcal.
Esta diferencia de 1,000 kcal semanales acumuladas puede tener un impacto significativo en la planificación dietética o en la evaluación del progreso de un régimen de ejercicio. Para aquellos que buscan datos precisos para fines médicos, deportivos o de bienestar, confiar únicamente en el smartphone para el conteo de pasos podría llevar a decisiones basadas en información incompleta o engañosa. Los algoritmos de los móviles han mejorado, acercándose más a la realidad, pero todavía no ofrecen la fiabilidad necesaria para una monitorización rigurosa.
En última instancia, el problema no reside en la calidad de los sensores de los smartphones, sino en la dinámica de su uso diario. Un dispositivo diseñado para llevarse en la muñeca, como un smartwatch o una pulsera de actividad, siempre ofrecerá una medición de pasos más precisa y consistente que un teléfono móvil. Si bien el smartphone puede servir como una herramienta útil para obtener una idea aproximada de la actividad, no debe considerarse un sustituto de los wearables dedicados cuando la precisión es un requisito.