Los gigantes de la industria musical, Sony Music Publishing y Warner Chappell Music, han presentado una demanda conjunta contra Anthropic, la compañía detrás del modelo de inteligencia artificial Claude. La acusación es contundente: orquestar lo que describen como el robo de propiedad intelectual más grave de la historia, utilizando sin licencia un vasto catálogo de obras protegidas para entrenar a sus sistemas de IA.
Este litigio, interpuesto ante un tribunal federal en Estados Unidos, coloca a Anthropic en el centro de una creciente controversia. La demanda no solo apunta a la empresa, sino también a su CEO Dario Amodei y al cofundador Benjamin Mann, señalándolos como responsables directos del uso no autorizado de decenas de miles de canciones propiedad de ambos sellos discográficos.
Millones en juego por cada obra musical
La magnitud de la demanda es considerable. Sony y Warner solicitan hasta $150.000 en compensación por cada obra que consideren infringida de forma deliberada. A esta cifra se suman otros $25.000 por cada canción en la que se haya eliminado la información de gestión de derechos de autor, lo que eleva exponencialmente las posibles multas para Anthropic.
Entre el extenso listado de obras supuestamente utilizadas sin permiso, se encuentran éxitos globales de artistas icónicos. La demanda menciona canciones como “Paper Rings” de Taylor Swift, “Eye of the Tiger” de Survivor, “Livin’ On a Prayer” de Bon Jovi, “Uptown Funk” de Bruno Mars y “Hallelujah” de Leonard Cohen. La inclusión de estas piezas resalta la diversidad y el valor comercial de la música que, según los demandantes, fue apropiada indebidamente.
Si el tribunal falla a favor de las discográficas, Anthropic podría enfrentar pagos multimillonarios, una cifra que superaría con creces las expectativas de cualquier compañía tecnológica. Este caso representa un hito importante en la batalla legal que define los límites del uso de la propiedad intelectual en el desarrollo de la inteligencia artificial.
El origen de los datos: piratería a gran escala
La demanda profundiza en cómo Anthropic habría obtenido el material para entrenar a Claude. Se revela que en 2021, el cofundador Benjamin Mann presuntamente utilizó BitTorrent para descargar más de cinco millones de libros pirateados desde la plataforma Library Genesis. Meses después, empleados de la compañía habrían descargado otros dos millones de libros desde Pirate Library Mirror.
Estas revelaciones no son nuevas. Fueron hechas públicas en una demanda colectiva previa, interpuesta por miles de escritores, donde un juez describió la conducta de la compañía como “piratería a gran escala”. El documento legal también incluye conversaciones internas de Anthropic, desclasificadas en ese caso, donde el propio Mann calificó a Library Genesis como “turbio como la mierda”, sugiriendo un conocimiento interno sobre la naturaleza ilícita de las fuentes de datos.
Además de la descarga masiva de libros, Sony y Warner acusan a Anthropic de extraer letras de canciones directamente de plataformas con licencia como MusixMatch y LyricFind, así como de operar un proceso de escaneo destructivo de libros de segunda mano. Las discográficas afirman que Claude es capaz de reproducir letras completas de canciones en sus respuestas, lo que demostraría una falta de barreras de seguridad adecuadas por parte de Anthropic para prevenir la infracción de derechos de autor.
La imagen de Anthropic en entredicho
Los demandantes cuestionan enérgicamente la imagen pública de Anthropic como una compañía de IA responsable. Argumentan que comportamientos como la descarga de libros piratas de Library Genesis y la extracción de letras de plataformas con licencia contradicen directamente su posicionamiento ético. La demanda sugiere que, en su búsqueda de una ventaja competitiva, Anthropic habría priorizado la adquisición de datos sin considerar plenamente las implicaciones legales y éticas.
Este caso se suma a otro litigio similar que la empresa ya enfrenta. Universal Music, Concord Music Group y ABKCO iniciaron acciones legales en 2023, ampliando su reclamo en enero de 2026. Ese caso, que involucra más de 20.000 títulos, busca compensaciones que superan los $3.000 millones. Estas múltiples demandas subrayan la creciente tensión entre los creadores de contenido y las empresas de inteligencia artificial, marcando un precedente fundamental para el futuro de la propiedad intelectual en la era digital.