Tras años de evoluciones y polémicas, la saga Call of Duty busca un retorno a sus fundamentos. La franquicia Modern Warfare, en particular, se aleja del frenesí reciente para ofrecer una experiencia más arraigada, consolidando su propuesta con el lanzamiento de Modern Warfare 4.
Este título, desarrollado por Infinity Ward y publicado por Activision, llega en un momento desafiante, pero con una oferta sólida. Representa uno de los lanzamientos más completos y pulidos de la compañía en años, destacando tanto por su apartado gráfico, gracias al abandono de la anterior generación de consolas, como por su jugabilidad.
Una campaña épica y memorable
El pilar fundamental de Modern Warfare 4 es su campaña, que ha sido calificada como sobresaliente. Es la conclusión esperada del reinicio de la subfranquicia Modern Warfare, entregando una narrativa dinámica que evoca los mejores momentos de la saga. Se posiciona como la mejor campaña desde Modern Warfare 2019, ofreciendo disfrute tanto a veteranos como a nuevos jugadores.
La diversidad de misiones es notable, incluyendo una incursión en un modo abierto que, aunque no es perfecta, sirve como un excelente preámbulo para el modo DMZ. La campaña reúne a casi todos los personajes icónicos de la subfranquicia, manteniendo la cohesión narrativa y la emoción para los seguidores.
Infinity Ward ha realizado un trabajo excepcional en la narración, que se extiende y conecta con el resto de modos de juego. La campaña integra estilos clásicos de la franquicia: sigilo, combates a gran escala e incluso una misión inspirada en John Wick, que añade una frescura bienvenida a la jugabilidad. Aunque una campaña por sí sola no justifica el precio de un juego de 80 euros, la de Modern Warfare 4 es innegablemente una de las mejores de la saga.
Además, la ambientación en la península de Corea abre nuevas posibilidades para personajes e historias, complementando las tramas ya establecidas en el reinicio. Esto se traduce en nuevos diseños de armas, dispositivos y operadores que los jugadores podrán aprovechar plenamente en el multijugador.
El multijugador: entre lo clásico y la controversia
El multijugador de Modern Warfare 4 mantiene una esencia familiar para los seguidores de la saga, aunque introduce cambios significativos respecto a entregas anteriores. La dinámica es más pausada, sin el omnimovimiento o sprint táctico por defecto de otros títulos, y el tiempo para abatir (Time-To-Kill) se sitúa en un punto intermedio.
Los cambios más relevantes se observan en el sistema de rachas, con algunas opciones nunca antes vistas, y en la personalización de armas. La funcionalidad Gunny permite crear armamentos personalizados de forma automática, facilitando la adaptación del jugador al campo de batalla.
A pesar de estas mejoras, el multijugador se ve empañado por el sistema de emparejamiento basado en habilidad (SBMM), que continúa siendo un punto de fricción para la comunidad. Este sistema penaliza a los jugadores más experimentados, generando partidas predecibles y, en ocasiones, frustrantes.
No obstante, para el jugador casual, el multijugador ofrece un alto nivel de progresión y personalización, desde camuflajes hasta retículas, garantizando horas de entretenimiento. Un soplo de aire fresco es el nuevo modo Killblock, basado en Gunfight, que genera mapas aleatorios en cada partida y proporciona una experiencia dinámica y divertida que merece ser probada.
DMZ: La joya de la corona del paquete
Lo más destacado de Modern Warfare 4 reside en su tercer modo de juego: DMZ. Esta propuesta ambiciosa de Call of Duty al género de los extraction shooters ha sido desarrollada con gran esmero, superando las limitaciones de su versión previa en Modern Warfare II.
El modo DMZ cuenta con su propio sistema de progresión, permitiendo mejorar operadores y una base de operaciones (FOB) donde se pueden crear armas y objetos. La mecánica es la habitual del género: ingresar, recolectar, combatir y extraer. La muerte conlleva la pérdida de casi todo el equipamiento, aunque se puede rescatar al operador a cambio de dinero, manteniendo sus ventajas.
En cada partida, los jugadores se enfrentan a otros tríos en la búsqueda de botín y objetivos, decidiendo si confrontar o evadir. Además de las tareas típicas del género, DMZ ofrece seis misiones de historia en su lanzamiento, que expanden la narrativa de la campaña y familiarizan al jugador con los elementos del juego. Algunas de estas misiones son especialmente desafiantes, sobre todo en solitario, ya que el modo no cuenta con un emparejamiento exclusivo para jugadores individuales, aunque intenta agruparlos.
El sistema de progresión es distintivo; las mejoras se logran recolectando elementos y mejorando la base, mientras que las armas se adquieren extrayendo sus manuales. El mapa Hajin está repleto de actividades: misiones históricas, objetivos dinámicos, jefes y combates PVP. El equilibrio es notable, y la inmersión se ve reforzada por la calidad gráfica, el diseño del mapa y un sistema dinámico que mantiene el entorno vivo y cambiante. DMZ es una de las mejores aproximaciones al extraction shooter para el público casual.
Este modo, por sí solo, justifica la adquisición del juego y promete incontables horas de diversión, especialmente al jugar con amigos. Se espera contenido adicional con las temporadas, incluyendo un nuevo mapa enfocado en PVP. La única incógnita es la longevidad de DMZ más allá del ciclo anual de Modern Warfare 4 y cómo evolucionará el endgame, considerando la ausencia de reinicios de progreso (wipes).
En resumen, Modern Warfare 4 ofrece un paquete mucho más cohesionado que entregas anteriores, con una campaña sobresaliente, un multijugador aceptable que podría mejorar sin el SBMM, y un modo DMZ que redefine el género de extraction shooter para el jugador casual. Es, sin duda, uno de los mejores títulos de la franquicia en los últimos años y una oportunidad que todo aficionado a los shooters debería considerar.