La próxima generación de consolas de Sony, la esperada PlayStation 6, podría tardar más de lo previsto en llegar al mercado. La compañía japonesa ha revelado que todavía no ha fijado una fecha de lanzamiento ni un precio definitivo, una situación directamente vinculada a la persistente escasez de memoria RAM que afecta a toda la industria tecnológica global.
Esta crisis de componentes está generando un impacto significativo en la cadena de suministro y en los costos de fabricación, obligando a Sony a replantear sus estrategias para el futuro de su división de entretenimiento.
La memoria RAM: el cuello de botella
En una entrevista con el Wall Street Journal, Hiroki Totoki, CEO de Sony, fue claro al señalar la crisis de la memoria como el principal obstáculo para definir los planes de la PlayStation 6. “Todavía no hemos decidido en qué momento lanzaremos la nueva consola, ni a qué precio, así que nos gustaría observar y seguir de cerca la situación”, afirmó Totoki. El directivo anticipó que los precios de la memoria seguirán siendo muy elevados, con proyecciones que apuntan a que el costo se mantendrá alto hasta, al menos, el año fiscal 2027.
Esta situación, que ya había sido mencionada por Totoki en presentaciones de resultados financieros anteriores, ahora sugiere la posibilidad de un retraso más prolongado debido al encarecimiento de los componentes. Los análisis recientes indican que los precios de la RAM han escalado de forma considerable, alcanzando un costo promedio casi cinco veces superior en comparación con julio de 2025. Este aumento no solo afecta a los módulos de memoria para ordenadores, sino también a dispositivos como smartphones, televisores y, crucialmente, consolas de videojuegos.
Estrategia de precios y el fin de una era
El posible retraso no es la única preocupación para los entusiastas. El precio final de la PlayStation 6 también se perfila como un factor determinante. Aunque Sony no ha definido cuánto costará la consola, ha declarado explícitamente que no tiene intención de vender la PS6 con pérdidas. Esta postura marca un cambio significativo en la estrategia de la industria.
Hideaki Nishino, presidente de Sony Interactive Entertainment, explicó que “no es realista que absorbamos todos los aumentos de costes de los componentes”. Añadió que ya han implementado incrementos de precios en mercados fuera de Japón y que, como principio, “no pretendemos vender hardware con pérdidas significativas, pero estamos monitoreando cuidadosamente el mercado y evaluando continuamente nuestra estrategia”.
Tradicionalmente, vender consolas a pérdida durante sus primeros años fue una práctica común para gigantes como Sony y Microsoft, con la notable excepción de Nintendo. Esta estrategia buscaba un mayor impacto inicial en el mercado, compensando las pérdidas con la venta de juegos y accesorios. Sin embargo, la crisis de la RAM está redefiniendo este modelo, y es probable que otras compañías, como Xbox con su Project Helix, adopten enfoques similares.
Horizonte incierto y especulaciones
Los rumores iniciales situaban el lanzamiento de la PS6 en 2027, pero las conversaciones recientes ya apuntan a 2028, e incluso más allá si la crisis se extiende, como algunos analistas anticipan que podría suceder más allá de 2030. La incertidumbre sobre cuándo llegará la PlayStation 6 y cuál será su costo exacto es palpable.
Las especulaciones sobre el precio varían ampliamente, con algunos rumores sugiriendo un rango entre 600 y 800 euros, mientras que otros elevan la cifra a 900 o incluso 1.000 euros, acercándose al nivel de la PS5 Pro. A esta situación se suma la posibilidad de que Sony no produzca un gran volumen de consolas en su lanzamiento. Una oferta limitada podría encarecer aún más el producto, abriendo la puerta a la especulación y el acaparamiento por parte de los revendedores.